Con alta expectativa en el gobierno del cambio liderado por el presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, arranca la puja por el incremento del salario mínimo.

Según el presidente Petro, “…de nada sirve crecer un 10% o 15% si la canasta familiar crece más, lo que está es bajando es el salario y se trata es que crezca el nivel de vida de las personas, no que disminuya”.

Con esta afirmación y las condiciones socioeconómicas del país, donde alrededor de 10.2 millones de personas reciben al mes un Salario Mínimo Legal Vigente (SMLV), o menos, será importante tener en cuenta varios factores, como el crecimiento económico representado en el Producto Interno Bruto (PIB) y la productividad, sumado a la inflación el incremento salarial no debe ser inferior a esta, para evitar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística-DANE, la inflación en octubre de 2022 se ubicó en un 12%, por lo que considero que las negociaciones para el incremento salarial darán como resultado un aumento del 13%, es decir, pasaría de $1.000.000 a $1.113.000 pesos para el trabajador y $1.815.000 para el empleador discriminados de la siguiente manera:

  • Auxilio de transporte: $120.000
  • Prestaciones Sociales: $270.000
  • Aportes parafiscales: $45.000
  • Seguridad social: $237.000

Ahora bien, lo mejor para nuestra economía sería encontrar un punto medio, en el que los trabajadores no perdieran capacidad adquisitiva, por lo que se recomienda que el incremento sea entre el 13% y el 15%, pero podría tener repercusiones para las empresas por el aumento de los costos del empleado. También, se debe tener en cuenta que, parte del foco la reforma tributaria fue el sector empresarial, con el objetivo de incrementar el recaudo.

En este sentido es fundamental, recomendar que en las negociaciones del salario mínimo se agreguen ingredientes como la productividad laboral, las expectativas de crecimiento y utilidad empresarial y no quedarnos con la simplicidad de fijar una cifra que solo tomó de referencia la inflación. El llamado es a mirar el contexto micro y macroeconómico.