En Colombia el 10 % de la población tiene entre el 70 % y 80 % de las riquezas, cifras que reflejan las grandes brechas de desigualdad y pobreza en el país que goza del mayor poder adquisitivo de Latinoamérica. Ante este panorama, el gobierno del cambio liderado por el presidente Gustavo Petro, se enfrenta a diferentes desafíos para impulsar el desarrollo de la industria nacional, la economía popular y las reformas al campo de manera igualitaria, justa y sostenible. De estos retos, no se escapa el ministro de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Ocampo, quién de manera estratégica tendrá que atajar la inflación, tramitar la Reforma Tributaria y la negociar el salario mínimo, sin afectar el crecimiento económico y la popularidad del Gobierno Nacional.   

El presidente Gustavo Petro, debe trazar el camino por la estabilidad económica con la misma determinación que ha nombrado a sus ministros y ministras. Él sabe que no puede fallarle a los 11.281.002 colombianos que confiamos en su propuesta; pero el reto más grande está en evitar un nuevo estallido social y con ello, una afectación a los sectores económicos que vienen recuperándose de la pandemia del Covid-19, que han sido los principales impulsores de la reactivación económica en Colombia.

El crecimiento del producto Interno Bruto – PIB, que para el segundo trimestre 2022 aumentó un 12,6%, respecto al mismo periodo de 2021, genera confianza en un pueblo que ha sido gobernado, manipulado y saqueado desde el miedo.   

Sin embargo, es probable que para los próximos reportes del PIB se tengan crecimientos menores, por debajo del 6%, lo que indicaría que la economía vuelve a su cauce después de la pandemia. Estos ajustes macroeconómicos, no obedecerán al cambio de gobierno, si no al fin de la pandemia y a los nuevos acontecimientos mundiales que están afectando a la mayoría de los mercados como es el caso de los Estados Unidos, cuya inflación del 6,3% es una de las más altas en las últimas 4 décadas.

En lo corrido del 2022, la inflación en Colombia subió al 7,96%, lo que indicaría que el año se cerrará con una cifra superior al 10%, de mantenerse esta tendencia se generará un gran impacto en los precios de los materiales de construcción y los alimentos.

Esta situación llevó al Banco de la República a subir las tasas de interés para contener la inflación, haciendo más caros los créditos y afectando el crecimiento económico. Todo esto puede conducir a una desaceleración de la economía, que se verá reflejada en el reporte del PIB del cuarto trimestre del 2022. Así las cosas, el balón ya está en la cancha y el ministro Ocampo, no pude patear en falso. Él debe apuntar bien al arco, para que los gritos de felicidad se escuchen de parte del mayor número de colombianos y colombianas. Desde nuestro escenario de gestión, el Concejo de Bogotá, actuaremos en defensa de este gran reto para hacer de Colombia un país con crecimiento y desarrollo incluyente.